keep it

Escribir es surcar los cielos, dejar que la cabeza vuele sin cesar. Es utilizar la palabra para crear, para poder jugar de nuevo, para mori...

Han cambiado los demás


Rellenito, de estatura media, responsable y conciente de la correcta relación alumnado-profesorado. Bastante incompetente en todo ejercicio físico, con problemas de logopedia. Y sin gustarme el futbol.

Rodeado de adolescencia dentro y fuera de mi cuerpo, hormonas traicioneras paseando impunes por entre pupitres llenos de dibujos. Miradas nuevas acompañadas de pensamientos hasta ahora vetados. Sentimientos ajenos a la corriente, pensamientos diferentes a ellos. Gestos agresivos por parte de ángeles.

Llega la hora del recreo. Carreras para llegar primeros a la pista, para escoger pelota y campo. Empieza otro día de aburrimiento. Me quedo sentado en un banco leyendo. O me voy a la biblioteca a hacer los deberes. Nos quedamos yo y mis pensamientos, agradable voz. En algún momento acaba el recreo, vuelven sudados. Miradas. Cuchicheos. Todo vuelve.

Ante la oportuna pregunta del profesor, vuelvo a saber la respuesta. Vuelvo a ser el único. Respondo entre rejas de susurros y odios. Vuelvo a sentirme mal, a querer cambiar.

Alguien me ve. Alguien se acerca entre campos de minas, me mira. Me dice que no cambie, que no me corresponde. Me dice que somos como somos, que nadie tendría que cambiar. Discrepo en algún matiz, pero entiendo lo que dice. Le hago caso. Y vuelvo a enredarme en la cadena. Todo vuelve excepto los ánimos. Todo vuelve.

Otro día, otra vez. Vuelvo. Otro día. Vuelvo a querer cambiar. Esta vez nadie me ve. Nadie me dice que no cambie. Esta vez quiero cambiar. Y cambio. Y todo cambia. Las miradas de odio se vuelven de burla, los susurros en gritos, los cuchicheos reproches. Les gustaba como era, querían herirme.

Aprendo la lección, vuelvo a ser yo. Vuelven las miradas, vuelven los susurros. Todo vuelve.

Han pasado 6 años, ahora tengo 20.

Rellenito, de estatura media, responsable y conciente de la correcta relación alumnado-profesorado. Bastante incompetente en todo ejercicio físico. Y sin gustarme el futbol.

No tengo recreo, pero no lo echo en falta. Voy al bar a tomar una cerveza. Voy a jugar al billar. Voy a clase. Me quedo sentado en un banco, voy a la biblioteca. Y ellos también.

Ante la pregunta del profesor todos levantamos la mano, algunos erramos. Las rejas son ahora autopistas, las minas flores. No quiero cambiar, ya no.

Han cambiado los demás.


Para ser aceptada la gente te tiene que entender, saber porque haces lo que haces. No hay que cambiar para arreglarlo. No se arregla.




Jensol

2 comentarios:

  1. paueeeeeeeeeeeeeeet!!!!!!!!! com estaas? em passaré més pel teu blog a veure aquets escrits tan macuuuuuuuuus

    un petunarru :********

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  2. Cuando tenía tu edad alguien me dijo una vez: "La gente no cambia. Todo lo más, aprenden". Así es. O al menos eso creo. Somos lo que somos desde muy pequeños. Y ya no cambiamos. Sólo de vez en cuando aprendemos a algo más (¿a susbsistir mejor tal vez?).
    Hermosos textos, Pau. No cambies, no lo dejes, no tardes mucho en escribir más...

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Se prudente, se valiente, se inteligente.