Mirar, leer, escuchar. Leer las miradas, escuchar las palabras, mirar la caja.
Esa oscura y lúgubre caja de color ceniza que me acecha en las esquinas, que rezuma esos efluvios tan conocidos.
Ese recipiente terrorífico que yo mismo he ido construyendo herida a herida. Esa que esta llena de sentimientos que preferí esconder. Esa que susurra desesperada. Que anhela ser abierta.
Y yo. Yo. Ese ente temeroso de manos temblorosas y susurro permanente. Ese ser huidizo avergonzado de aquello que fue. Esa persona que cerró un día esa oscura y lúgubre caja. Ese quien se creyó Zeus en su prepotencia. Ese que a la vez escogió ser alguien más, otro actor en esta leyenda.
Así pues, miles de heridas y sentimientos más tarde, el dios volverá. Y con ayuda de su confidente se enfrentará a sus temores. Al fin, la leyenda se cumplirá y solo espero que la esperanza no esté en esa oscura y lúgubre caja de color ceniza.
Mil gracias,
Pau
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Se prudente, se valiente, se inteligente.