keep it

Escribir es surcar los cielos, dejar que la cabeza vuele sin cesar. Es utilizar la palabra para crear, para poder jugar de nuevo, para mori...

Diálogo y soliloquio. ¿Una misma definición?


“Buenas noches”, me susurró Mina al oído.

¿Una misma definición?

¿Tú sabes lo que es eso?

No hace mucho Mina me hizo esa misma pregunta. Estábamos tomando el típico "café", sentados en una terraza. Llevaba gafas de sol, yo un sombrero de paja. La verdad, agosto en Barcelona no es agradable. ¿Cómo soportan los turistas tanta humedad?
Hacía ya un tiempo que no nos veíamos. Mina siempre está de viaje, conociendo gente y esas cosas. Dice que normalmente va a universidades, pero no nos engaña. Sabemos muy bien de su bien trabajada humanidad y de su - siempre presente - gentileza. Seguro que en sus idas y venidas no ha podido evitar echar una mano allá donde ha podido. A saber: una escuela, un hospital, una granja.
- La verdad, nunca dejas de sorprenderme, mi Mina.
- Cállate, que me desconcentras.
- Déjale, mujer. Sabes muy bien a qué se refiere, y te gusta. - Ari siempre tan… Ari.

¿Tres no eran multitud?

Y, cómo no, vuelve a llegar tarde. Siempre, no importa cuantas veces se lo recordemos, él siempre llega tarde. Mira que le he avisado hace tres horas, pero nada. Por suerte, esto de las nuevas tecnologías lo lleva bien.
- Ese tren si lo cogiste, ¿verdad? - “No te preocupes, te esperamos”, contesto yo.
Desde que todos llevamos nuestro "ordenador en nuestro bolsillo" (un simple divertimento), todo parece más fácil. Recuerdo que, cuando uno llegaba tarde, el otro se fastidiaba; y le tocaba esperar. Ahora, encima de impuntuales, éstos pueden avisar. Y entonces claro, "quién avisa no es traidor". 
He de admitir, por otro lado, que yo también me he vuelto un adicto a esto de “escribir a todas horas”. A veces simplemente lo hago para saber de los demás, a veces para “dejar fluir la inspiración y abrazar a mis Musas, queridas amigas mías”. Y, aceptémoslo, a todos nos gusta recibir, de vez en cuando, un te quiero, una rosa envuelta en sonrisas, un adiós, nos vemos al otro lado. Por eso siempre contesto con “una sonrisa, una ofrenda y una despedida cordial”.
- ¿Qué me he perdido?
- Nada importante.
- Un poco de elocuencia endulzada a rabiar.
- ¿Aún estáis así?
- ¿Cómo os divertiríais sino?
- ¡Eso!, tú dales coba Mina...
Pues eso. Impuntual.

¿La luna da las buenas noches al sol?

Eso sí, sabe hablar bien. Y no solo bien, además lo hace con gracia y una sutil elocuencia. De esa que te deja indiferente al principio pero al rato lo flipas “un poco”. 
- ¿Cómo lo haces?
- “Estudio, práctica, experiencia”. Y así en bucle.
Aquél día fue cuando se ganó lo de “elocuente”. Ya le conocía su carácter enigmático. ¡Vaya si se lo conocía! Además me lo decía así, con mirada “pícara” incluida. ¡Hasta le brillaban los ojos cuál par de diamantes!
- Cambiando de tema con sutileza… ¿cuál es la razón de tu “sorpresa”?
- Cero de dos. Sutil dice.
- Lo del viaje.
- Gracias, Ari.
- ¿Y no de mi traje?
- Aje, aje, aje.
Esa mirada. Esa es la mirada de la que hablaba antes. De esas que pueden paralizar el universo al sonreír. Ella es entendida en arte, así que además de sonreír con los ojos lo hizo con el alma; por lo que “su elocuencia le superó en elocuencia”. ¡Por impuntual!
- Touche. Olvida lo último que dije. Y lo de la última “e” no se a que se debe. Debe ser un “deje”. ¡Argh! Más vale que lo deje… ¡Pardie! ¿Ni cambiando de idioma?
- Sumate +1 a humildad. Pero no te alegres tanto querido “player one”, pues has sacado el mal dado. Te iba a dar +1 en grandeza pero no. Fallaste en sutileza y prudencia. En agresividad y respeto. Aún así, ganas en perseverancia. Eso sí. Menos dos en poder. Subes 10 en experiencia.
- ¿Mina?
- Opino que le demos más uno en habilidad y le quitemos uno en respeto. ¿Más?
¡Qué recuerdos! En la última partida de rol nos lo pasamos genial, y eso que era “mi primera vez” como “master”.  Y volviendo al tema, no lo entiendo. La misma misma mirada. La misma mirada y ya me devuelve a la realidad. Más.
- Pues eso, lo de mis viajes. Ajes ajes ajes - ¡De nuevo esa mirada!
Entre nosotros: a veces - en lo personal también - me paso de elocuencia. Tanto meterme en el “papel”, “piel”, “dosel”, “tonel” de “aquel”, “tal”, “paracuál” y el de más allá al escribir, pues pasa lo que pasa. Empiezo a usar menos imaginación y más ficción. Nótese la diferencia. ¿O era al revés? Eso me explicó Mina, de uno de sus viajes. Lo de la diferencia, digo.

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